Esta tarde se eligen las mayores número 36 de la era democrática con pronóstico bastante abierto a pesar de las renuncias - Los pueblos asociados, Creu Coberta, Canyamelar-Grau-Nazaret, Beniferri y Benimàmet nunca han tenido fallera mayor

MOISÉS DOMÍNGUEZ | VALENCIA Esta noche se elige a las nuevas falleras mayores de Valencia. Concluye de este modo un proceso que empezó en el mes de julio y en el que, tras muchas frustraciones y algunas alegrías, dejará dos ganadoras en la figura de las dos nuevas representantes de la fiesta y otras 24 falleras y otras tantas familias que adoptarán diferentes conductas, desde esa misma frustración por quedarse en puertas del último peldaño al alivio porque el jurado ha hecho caso a sus súplicas de no elegir a su vástago.

Con ellas serán 72 (36 y 36) las elegidas de forma democrática por la sociedad fallera. Y se entiende por este término hasta donde se quiera estirar, puesto que el procedimiento deja en manos de las comisiones de falla gran parte de los resortes, no siempre aprovechados. Hay unas preselecciones en las que las comisiones, representadas por sus presidentes, tienen potestad para elegir; una elección de corte donde sí que decide el concejal de fiestas y una elección de fallera mayor donde nuevamente el estamento presidencial goza de la facultad de decidir. A pesar de ello, el proceso no acaba de tener la credibilidad deseable, aunque eso ocurre especialmente durante el proceso de elección. A poco de abrirse los sobres se produce una especie de amnistía moral que permite a las elegidas disfrutar de los cargos y de una admiración más allá de todo límite.

70 elegidas de 60 comisiones
A lo largo de 35 años previos, esta elección ha ido generando una estadística abundante. Destacan algunos aspectos. Por ejemplo, el reparto absoluto del premio gordo. Las 70 falleras mayores anteriores pertenecen a 60 comisiones distintas. Tan sólo ocho han logrado el doblete y una, Sueca-Literato Azorín, el triplete. Y no menos llamativa es la heterogeneidad de las mismas, que podría servir para desmontar algunos de los mitos sobre las posibilidades económicas. Es verdad que hay comisiones «poderosas», pero combinadas con otras especialmente humildes y otras de nivel medio. Por contra, si el ranking lo miráramos por distribución geográfica, encontamos un dominio de las zonas céntricas y del primer ensanche.

Eso sí, con matices: Pla del Remei-Gran Vía el sector «noble» por excelencia, es el que más falleras mayores ha aportado (diez), pero es Seu-Xerea Mercat el que, por escasa diferencia, más certera ha sido: seis elecciones de 38 finalistas. La última, Carmen Sancho de Rosa.

El extrarradio sufre
El extrarradio, por contra, sufre mucho más, con presencias esporádicas de zonas como Jesus, Poblats al Sud, Quatre Carreres, Benicalap o similar. A estas alturas no se ha elegido ninguna fallera perteneciente a otro ayuntamiento (existe una ley no escrita que genera un claro prejuicio contra éstas aunque, reglamentariamente, están en igualdad de derechos con una del corazón de la ciudad). Pero aparte de éstas, todavía no ha salido ninguna ni de la Creu Coberta (ni siquiera cuando competían enroladas en Jesús o Patraix) ni en una zona tan fallera como Canyamelar-Grau-Nazaret, así como en las pedanías de Beniferri y Benimàmet.

La elección llega este año después de elegirse dos jurados cuanto menos inusuales. El infantil, sin votación, al presentarse sólo cinco candidatos. Y el mayor, sin vicepresidente de la Junta Central Fallera y con miembros procedentes de extracciones muy distintas.

El favoritismo está muy extendido por la cantidad de teóricas candidatas y con la duda de las renuncias. Por ello, nombres como Empar Ruiz, Marlene Verdeguer, Estefanía Ruiz y Lourdes Theureau se escuchan con insistencia, independientemente de la legión de seguidores que tienen otras como Laura Cuesta, Ana Alonso o Amparo Lloret, entre otras.

Fuente info:levante-emv.com