Si la Real Senyera hablara, si pudiera contar su historia de 86 años... Si lo hiciera, relataría ese viaje a Menton (Francia) en 1928. Fue un trayecto de ida y vuelta. Su cometido, entonces, consistió en cubrir el féretro de Vicente Blasco Ibáñez hasta Valencia, donde se ofició su funeral. La Real Senyera, que data de 1928, fue la última prenda del escritor y ayer volvió de nuevo a la vera del ilustre valenciano.
Justo frente de la recepción de la Casa Museo Vicente Blasco Ibáñez se expone la bandera, que es uno de «las señas de identidad de los valencianos», según el conseller de Justicia, Serafín Castellano. Nada más acceder al chalet de la Malvarrosa, su presencia imponente se manifiesta en forma de 285 x 181 centímetros de seda (tisú, tafetán y sarga). El estandarte permanece totalmente desplegado, en horizontal, sin separarse de su soporte para su correcto mantenimiento, según los expertos.
              La Real Senyera es, para los blasquistas, una joya de valor incalculable. Y también para los amantes de la historia del Reino de Valencia. En este sentido, Castellano enfatizó en el «simbolismo histórico y valor artístico» del emblema que ahora se expone en el Museo de Blasco Ibáñez. Reivindicó la figura del escritor y político como «persona orgullosa de ser y sentirse valenciano» y que a través de sus obras supo transmitir «la historia, las costumbres y la idiosincrasia de este pueblo».
La Real Senyera perteneció a Ricardo Muñoz, médico y amigo personal del escritor, que la donó en 1944 a su nieto Ricardo Muñoz Puelles. De aquí pasó a manos de Unión Valenciana en tiempos de González Lizondo. En 2009, el partido político la donó a la Generalitat. Y desde entonces los técnicos del Instituto Valenciano del Conservación y Restauración (Ivacor) se preocuparon de devolverle la vida. En los próximos tres años, se expondrá en el Museo de Blasco Ibáñez. El acuerdo de cesión es de tres años prorrogables. Tanto la consellera de Cultura como la alcaldesa de Valencia dieron por hecho que la Real Senyera ha encontrado un buen acomodo y duradero en el chalet del autor de 'Los cuatro jinetes del Apocalipsis'.
«Estoy orgullosa de que sea este gobierno el que se haya ocupado y preocupado de Blasco Ibáñez, porque nunca ningún otro gobierno lo hizo», destacó Rita Barberá, que agradeció a la presencia de los herederos, como la bisnieta Gloria Llorca Blasco-Ibáñez. Dijo sentirse «tremendamente dichosa» por la incorporación de la Real Senyera al museo dado que es la «última propiedad» del escritor, por tanto, «no podía estar en otro lugar». Y recalcó que el Ayuntamiento está permanentemente «cuidando, mimando y poniendo en valor la memoria de sus grandes hombres».
No es la primera vez que se expone la Real Senyera, dado que participó en los actos conmemorativos de los 775 años del origen del Reino de Valencia, según detalló la consellera María José Català, quien cifró en 35.000 euro el coste de la restauración.
Mimos y cuidados
      Los restauradores han curado las heridas de guerra del que fuera el manto del escritor. Han reparado desgarros, lagunas, deformaciones y parches. Los técnicos del Ivacor eliminaron las intervenciones anteriores como las cintas adheridas en el reverso y reparaciones con costuras que dañaron gravemente el tejido. En las bandas de tisú se encontraron pequeños zurcidos realizados con hilo metálico para cerrar desgarros, mientras que en la banda superior azul se había hecho un doblez longitudinal de unos tres centímetros para disimular el desgarro del tejido. En el Ivacor se eliminaron los remiendos no profesionales que perjudicaban los materiales originales de la bandera. Se borraron las manchas y la suciedad de las superficies y, posteriormente, se hidrataron las fibras.
Con la presencia de la Real Senyera el Ayuntamiento muestra que se toma en serio el convenio que firmó con la Fundación Blasco Ibáñez por el cual se depositaron el legado del escritor del MuVIM al chalet de la Malvarrosa. Los herederos quieren que el museo esté vivo y acoja actividades periódicamente. Ahora se centran en la celebración de los 100 años de la I Guerra Mundial.