A decir de los presentes, en los seis años del rally Dakar en Sudamérica no se había visto un lugar tan mimetizado con la competición como ha sido el caso de Bolivia, vigésimo octavo país en incorporarse a la familia dakariana. El paso del raid de raids por dos de sus provincias ha sido una cuestión de estado en la que el primero de los bolivianos, su presidente Evo Morales, se ha implicado personalmente. Viajó a París para entrevistarse con los responsables de ASO y perseveró hasta conseguir el sí.
"Ha sido una jornada deportiva, una jornada de integración, el Dakar ha unido a los bolivianos. Y ha sido una jornada en la que Bolivia ha sido el centro del mundo", expresaba Morales.
Las cifras ofrecidas por la organización son mareantes: 350.000 aficionados a lo largo del recorrido y la localidad turística de Uyumi, de 16.000 habitantes, donde se encuentra el salar homónimo, uno de los mayores atractivos turísticos de Bolivia, ha visto como era invadida por 100.000 personas. En las callejuelas de la ciudad no cabía ni un alma más y toda Iyumi rezumaba Dakar con carteles, banderas, coches tuneados y artesanías. Y una efigie de sal de tres metros de altura, con el logo de la prueba, ha presidido una de sus plazas principales.
"He visto a mineros que venían de sus cooperativas, he visto a indios con sus trajes tradicionales, he visto a todo un país movilizado a través de todas sus instituciones, he visto a un pueblo feliz, esto nunca lo olvidaremos", exclamaba el presidente.
Bolivia ha desembolsado dos millones de dólares por dos etapas, según datos que maneja la prensa local, y el impacto económico se prevé que los multiplique por 100. Entusiasmado por el éxito, Evo Morales apunta más alto.
"Nuestro deseo es seguir acogiendo el rally en los próximos años, no sólo las motos y los quads sino también los coches y camiones. Y nuestro deseo es que pase además por otras provincias. Esta es nuestra petición y expresamos la esperanza de que el organizador escuche el mensaje de los pilotos. Todos dijeron que han tenido la mejor acogida. Durante kilómetros y kilómetros, banderas bolivianas. Bolivianos invadieron Argentina con banderas bolivianas para ir a saludar a los pilotos".
"Es la primera vez que estamos en Bolivia, nunca había estado aquí. Impresionante. Mucha gente, unas pistas muy bonitas y una especial agradable de hacer", explicó Marc Coma, el líder de la clasificación de motos.
"No he podido ni ver el paisaje de tanta gente que había, Ha sido increíble. Hasta tenía que vigilar que no se me metieran por el medio. Nunca había visto nada igual", relató Laia Sanz.
"Se nota que para ellos es un evento importantísimo", resumía Joan Barreda, el histórico ganador de la primera etapa que llegó a Bolivia.
En un principio los pilotos iban a atravesar el majestuoso salar de Uyuni, pero la organización decidió que lo bordearan debido a las fuertes lluvias caídas en los últimos días, que dejaron entre 10 y 15 centímetros de agua. La combinación de agua y sal es fatal para los motores y a ello había que añadir que estaban sin asistencia técnica tras la jornada anterior

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