El bastón de mando o tambien llamado Vara de alcalde es hoy un mero adorno, un símbolo representativo del poder de este cargo municipal, pero su origen fue otro muy distinto, y no simplemente simbólico del poder edilicio, sino eminentemente práctico y útil para el ejercicio de las funciones del alcalde en su etapa primitiva.

Téngase en cuenta que en los inicios históricos del cargo, durante la alta Edad Media en la España musulmana, el alcalde, entonces denominado Al kadí (palabra proveniente del árabe que significa el juez) era, como indica su nombre, el juez.

El funcionario público que dirimía las controversias surgidas entre los ciudadanos, y como juez del lugar resolvía los desencuentros de los lugareños residentes en el territorio a su cargo.

Estos litigios versaban casi todos sobre cuestiones derivadas de las lindes de los campos y cultivos, o sobre el tamaño y longitud de las servidumbres de paso, o sobre la invasión de siembras por semovientes, o sobre las construcciones del vecino.

Era entonces necesario tener una medida indiscutible y precisa, entonces en varas, cuartas, codos, palmos, pies, leguas, fanegas, etc, puesto que el sistema métrico decimal no se había acordado ni adoptado aún en aquella época.

Así, por tanto, el alcalde podía dirimir las controversias, de manera incontestable, haciendo mediciones oficiales, en varas, haciendo uso, para ello, de su vara oficial, cuya dimensión era respetada porque venía de una sentada tradición y no se discutía.

Y todas las mediciones, hechas para dirimir desacuerdos, se hacían por, y con, la vara del Al Kadí, que constituía la unidad métrica legal e incuestionable, desde el valor de la probidad del cargo.

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