Los modistos de alta costura se inspiran en obras de arte moderno o en lo que ven por la calle para diseñar su ropa, pero en el caso de los indumentaristas, el referente está en el pasado. Firmas reconocidas como Victoria Liceras, Carlos Salvador o Marian Roba Valenciana, entre otras, recurren a anticuarios para adquirir piezas o complementos que puedan incluir en los trajes de labradora o que les sirva para inspirarse a la hora de reproducir dibujos de manteletas.

Y es que, por un lado, todos quieren ser fieles a la los ropajes que lucían las valencianas del siglo XVIII o XIX, y por otro lado, cada vez son más las clientas que quieren personalizar sus diseños.

Desde Carlos Salvador, taller de indumentaria detallan que «hay veces que se ve indumentaria con versiones propias poco respetuosas con el siglo XVIII y XIX con dibujos de excesivo tamaño en los tejidos o se 'inventan' prendas que llaman peinadores o manteletas que brillan como si fueran el manto de una Virgen, cuando antiguamente lo que se usaba para los delantales y pañuelos era batista y bordados en cadeneta sal picado con lentejuela», según Juan Carlos Cañabate y Francisco Salvador.

Este no es el caso de estos indumentaristas que beben de piezas antiguas. Como anécdota, explican que adquirieron una manteleta «que nos trajo una chica del rastro. Es una organza de algodón del siglo XIX y está bordada en oro y lentejuelas. Hay que tratarla con mimo y nos ha inspirado para sacar los dibujos y reproducirla». A sus manos también llegaron dos justillos que les ofreció un anticuario. «Compró el contenido de una casa de pueblo y estos justillos son joyas. Nos gusta coleccionarlas, pero también nos sirve para reproducir estas prendas que hacemos en nuestro taller». En Carlos Salvador han bordado y festoneado a mano pañuelos reproducidos de antiguos y también recuerdan un cliente «que trajo una camisa antigua que conservaba en Titaguas y nos pidió reproducir una igual».

Otra fuente de inspiración para esta firma son los museos. «Hacemos consultas a los fondos del museo del Marqués de Dos Aguas, el Benlliure, miramos exposiciones como las de Victoria Liceras y compramos botones de plata en anticuarios de Munich y ropa interior de anticuarios de Francia o de Luxemburgo».

Colección

Victoria Liceras reproduce piezas antiguas y es una gran coleccionista. «Lo que hacemos en la tienda, siempre tiene una pieza real que sirve de base», explica. Liceras recuerda que compró a un anticuario una capa pluvial de un sacerdote, «cuando volvía hacia Valencia vi que en la tela ponía Mariano Garín e Hijos. Me alegré que fuera valenciana y fui a Garín a que me la reprodujeran para hacerle un traje a mi hija. Garín llamó a la tela 'Amparo', en honor a la Virgen, y la volví a pedir para varias clientas y una fallera mayor infantil de Valencia.

Liceras recuerda cuando compró en el rastro, «una chaqueta que habían forrado con una manteleta de valenciana de seda de color burdeos bordada en cadeneta. Conseguí deshacer la chaqueta y recompuse como un puzzle la manteleta».

Marian Meléndez, de Marian Roba Valenciana, indica que «como mi abuela era bordadora, tengo bastantes cosas guardadas que me han servido para sacar centros de manteleta, pero también recurrimos a anticuarios para buscar puntillas, manteletas o mantillas». Marian detalla que el pasado año hicieron un traje para la fallera mayor de Mercado Central, María Chaqués, «con una tela que Antigüedades Me Encanta consiguió de un palacio francés. Era una seda estrecha con colores crudos y amarillos muy especial. El dibujo acababa en unos pequeños ángeles, pero lógicamente los quitamos», indica Marian.

El anticuario Juan Manuel Fernández, de Me Encanta, busca siempre por medio mundo joyas originales del XVIII y XIX. «Conseguimos mantillas elaboradas a mano con encajes como el 'punto de aguja de Bruselas', que podía tardarse hasta 50 horas en hacerse un sólo centímetro o el 'punto de Duquesa'. También ofrecemos puntillas, peinadores, lazos, manteletas o, por ejemplo, puños».

fuente info:Las provincias